A esta altura y en este punto de las civilizaciones del mundo, pareciera que las ideologías ya no tienen demasiado sentido.
Hoy la China comunista de Mao consume Coca-Cola y Mc'Donals. Esto pudimos constatarlo en los juegos olímpicos de Beijing (Pekín) de 2008. Claro que no todos en China, pero la sensación que tiene el mundo y la nueva visión que irradia China al mundo parecen decir así.
Sin embargo, no es que las ideologías hayan desaparecido o vayan a desaparecer, ya que la ideología, pasa por un «sentimiento de pertenecer», por lo que la condición gregaria que tiene el hombre, hace que éste las cree constantemente.
Es así como aparecen las hinchadas de fútbol, los partidos políticos y hasta pseudo religiones o grupos religiosos, que no van más allá de ser una mera ideología. También aparecen los movimientos y tendencias sociales, por ejemplo, como la ideología de género, tan interesadamente propiciada por determinados círculos y centros de poder político-económicos, o el famoso feminismo; que no es más que un feminismo ideológico. Es decir: es un falso feminismo, que para nada libera a la mujer. Todo lo contrario; arranca a la mujer de sus condiciones naturales como tal y la somete a muchos tipos de esclavitudes, como la del sexo libre y sin amor, a la homosexualidad, a la falta de compromiso y de valores morales, y la aparta de toda su dignidad que como mujer tiene y le pertenece.
En definitiva, ese feminismo ideológico, muy bonito en sus grandilocuentes postulados de libertad etc., no es otra cosa que una forma salvaje de degradación de la mujer y es hacerla perder toda su condición, justamente femenina.
Lo que distingue a la mujer es justamente su feminidad. ¿Alguien podrá decirme si conoce alguna feminista que sea realmente femenina?
Basta con ver los motivos que tienen para sus congresos y sus foros, para ver que para empezar, están a favor de la muerte de sus propios hijos. ¡No quieren!… ¡No desean tener hijos! Sólo quieren pasarla bien y acceder viciosamente a una práctica sexual sin ningún tipo de responsabilidad ni obligación… es decir: sin ningún tipo de amor o siquiera cariño por el hombre que solamente cumplirá la función de un artefacto. Con lo que queda también éste también meramente degradado a una condición animal salvaje, con el perdón de los animales salvajes.
Tampoco parecen quererse ellas mismas, ya que llenan de drogas y medicamentos que naturalmente no necesitan. Esto lo hacen para no concebir o para abortar, y poder seguir con lo que ellas, ideológicamente, interpretan como una «vida libre», que en realidad es un camino seguro a enfermedades propias de la promiscuidad y de los excesos.
Las ideologías sólo comienzan a desdibujarse con los años que va alcanzando una persona. Así lo aseguran quienes dicen que uno es de izquierda cuando es joven, pero luego va cambiando con los años, si le van bien las cosas y consigue algunos logros, termina siendo de derecha, según el estereotipo ideológico que tienen estos dos conceptos.
¿Qué pasará entonces cuando las feministas ya no tengan un cuerpo tan apetente de placeres? ¿Quién la acompañará en su vejez si no ha formado una familia con hijos, o un marido con el que realmente haya hecho un compromiso y trazado un proyecto de vida con él?
Pienso que habrá muchas personas solas en algunos años. Muchas más que las que ahora lo están.
Quizá lleguemos, y tal vez no estemos muy lejos, de ser un país como muchos de África, llenos de riquezas naturales en su suelo, en el que pisa un pueblo pobre y sometido ideológicamente.
Los estados no estarían tan interesados en la educación pública, si no fuera que éste es un medio para inocular a las generaciones futuras este tipo de ideologías esclavizantes.

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